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El presidente de Paraguay Fernando Lugo, ex obispo de la Iglesia Católica, admitió su paternidad sobre un niño de dos años que lleva el nombre de su padre Guillermo y el segundo nombre suyo, Armindo. El reconocimiento, que se produjo tras ser presionado judicialmente por la madre, desató un escándalo que comenzó a estremecer su gobierno de apenas 8 meses de duración.
“Manifiesto con la más absoluta honestidad y sentido del deber, que en relación a la polémica suscitada por una demanda de filiación, es cierto que hubo una relación con Viviana (Rosalith) Carrillo (Cañete)”, afirmó el mandatario al hacer el anuncio.
“Asumo todas las responsabilidades que pudieron derivar de tal hecho, reconociendo la paternidad del niño”, dijo en tono compungido el ex obispo católico, en conferencia de prensa en el palacio de Gobierno. Lugo prometió reconocer oficialmente al niño ante la Dirección de Registro Civil.
Lo tardío de la admisión levantó críticas entre los partidos de la oposición, quienes cuestionaron que el ex prelado hubiese ocultado su paternidad tanto tiempo cuando, en rigor, centró su campaña presidencial sobre la necesidad de que la política de Paraguay se base en la verdad y la transparencia.
Guillermo Armindo nació el 4 de mayo de 2007 en el hospital de la Cruz Roja de Asunción, fruto de una relación que mantuvo con Viviana Rosalith cuando aún era obispo de San Pedro.
En una demanda por reconocimiento y prestación de alimentos, la mujer, de 26 años, relató que mantiene relaciones con el presidente de Paraguay desde la edad de 16 años. En su denuncia dijo que a esa edad Lugo la sedujo, cuando en su calidad de obispo frecuentaba la casa en que vivía como criada de su madrina, Edith Lombardo, en la localidad de Choré, distante a unos 400 km al norte de la capital paraguaya.
La madre ofreció varias pruebas, como mensajes telefónicos, declaraciones de testigos, para asegurar que ella hacía vida de pareja con el hoy presidente hasta hace unos meses atrás, cuando se deterioraron las relaciones. “Fui seducida con bellas palabras cuando tenía apenas 16 años, cuando coincidimos en la vivienda de mi madrina Edyth Lombardo de Vega, en Chore, departamento de San Pedro, donde Fernando Lugo se quedaba a dormir”, relató Viviana. El religioso le prometió que dejaría la sotana para formar oficialmente pareja, pero ni cumplió su promesa ni reconoció a su hijo.
Lugo renunció sorpresivamente a su ministerio episcopal en San Pedro y asumió como director del colegio Verbo Divino de Asunción -a cuya congregación pertenece- hasta diciembre de 2006. En la Navidad de ese año pidió el permiso episcopal al Vaticano para postularse a presidente, tiempo en que Viviana ya estaba embarazada de 4 meses.
La denunciante reconoció que venía recibiendo apoyo económico por parte del ex obispo pero sin periodicidad. “Además es celoso y me prohíbe trabajar, lo cual hace mi vida más complicada porque últimamente tengo que mendigarle para asistirle a mi hijo”. Relató que la relación llegó al punto más crítico cuando -según dijo- en una discusión semanas atrás, dentro de un automóvil, Lugo la abofeteó.
De acuerdo con el abogado Walter Acosta, que patrocina a la mujer, ésta decidió dar inició a las acciones judiciales cuando se publicaron en diarios sensacionalistas de Paraguay informaciones sobre una supuesta relación de Lugo con la modelo argentina Jessica Cirio. En el mes de marzo ya estaba preparada la demanda.
“Su declaración ha causado un profundo dolor a la Iglesia”, dijo el obispo de Encarnación monseñor Ignacio Gogorza. “Faltó a la verdad. Le mintió a la Iglesia”, agregó el obispo de Misiones, monseñor Mario Melanio Medina, un defensor inquebrantable de la gestión del presidente, un jefe de estado cada vez más criticado por su inacción al frente del gobierno.
“No sé cuánto tiempo mantuvo la relación con la joven”, señaló. Al ser cuestionado sobre si conocia de esa relación, respondió: “Antes había rumores, pero nunca se confirmó. Todo se aclaró y es cuestión de asumir las responsabilidades”, concluyó el prelado.
Al parecer al confesar la paternidad de su hijo de dos años, el presidente Fernando Lugo trata desesperadamente de reducir los efectos del escándalo de su relación con una mujer y así poder salvar su gobierno, a decir de portavoces de la oposición.
Mientras los oficialistas declararon al unísono que el presidente tuvo un “acto de valentía” al asumir su paternidad, en el cada vez más amplio frente opositor se preguntaron con ironía si Lugo está en condiciones de respetar y hacer respetar la Constitución y las leyes como juró hacerlo cuando asumió el 15 de agosto, después de violar el código canónico.
Preguntado por una periodista europea minutos antes de su confesión, Lugo dijo que quería evitar que sus enemigos políticos utilizaran el asunto para desgastarlo y chantajearlo. “Podemos tener debilidades, cometer errores o dejar de lado en un momento dado nuestras convicciones”, señaló. En su caso, agregó: “Cuando la vida está de por medio, Dios la bendice”.
Ariel Oviedo, hijo de Lino Oviedo, líder de su influyente partido Unace, en el Congreso le respondió: “¿Quién le puede creer a partir de ahora a un hombre que no sólo ha engañado a la Iglesia Católica, a los que votaron por él y, desde hace 8 meses, a todos los ciudadanos?”.
Según fuentes gubernamentales, el presidente intenta seguir las estrategias de Bill Clinton y del presidente peruano Alejandro Toledo: el primero, al admitir su relación con Monica Lewinsky; y el segundo, al reconocer un hijo extramarital, para no sucumbir ante el escándalo.
La ola de indignación sin embargo se elevó a niveles inusuales, especialmente de mujeres en las radios y en los blogs de internet. “Así como no fue fiel a Dios, ojalá que no haga lo mismo con la patria”, declaró Enrique González, el opositor presidente del Congreso. “Cómo sus colegas del exterior le van a tomar en serio. Cómo el pueblo le va a tomar en serio cuando dice que va a acabar la corrupción. Es un terrible perjuicio que le causa al país”, señaló el dirigente.
El senador luguista Carlos Filizzola dijo sin embargo que la paternidad reconocida de Lugo “es un asunto muy personal que no puede afectar su posición de presidente”.
Pompeyo Lugo, hermano mayor del jefe de Estado dijo a la radio Ñanduti: “Estamos contentos. La familia se ha agrandado. Es una ofrenda a la vida. Solamente hay que aplaudirlo”.
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me parece que los sacerdotes son Humanos y
no podemos prohibirles
el derecho de amar.
me gustaria tener el correo electronico del preseidente lugo
para poderle escribir. si me lo podrìan facilitar.
??Tener relaciones sexuales con una niña menor de 16 años es delito en Paraguay , y mas aun si era Obispo ????, quien esntiende la Justicia ???.
Si fuera un ciudadano de a pie ya hubiera sido metido a la carcel y en la carcel ya saben lo ke les pasa a esta clase de delincuente!!
Jesu eso no es amar , eso es otra cosa!
aunque también debemos tener en cuenta si la chica quiso o no, tampoco es tirarle toda la culpa a uno. No soy partidaria de lo que hizo, no lo apoyo en lo absoluto. Pero tampoco dejemos de lado a la chica.
y yo también quisiera su correo, lo llevo buscando toda la semana
El que no ha cometido ningun pecado que tire la primera piedra