Moda entre adolescentes ”sexting”, puede llegar a ser muy peligroso0 comentarios

Por Editor
Publicado el 10 mar 2009 a las 11:30am

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sexting

 

El ‘sexting’, es un ‘juego’ adolescente que consta en sacarse fotos con poca ropa (o ninguna) en provocativas actitudes sexuales.

Luego, esas imágenes las envían a pretendientes, novios o novias. Los muchachos consideran que este intercambio íntimo es una forma de ‘flirteo’ o coqueteo.

Sin embargo esta actividad tan de moda ahora entre los adolescentes puede resultar muy peligrosa, el reenvío de este tipo de imagenes no autorizadas puede constituirse en uno o varios delitos informáticos o de índole sexual e incluso llevar al suicidio.

Así empiezas, parece un divertimento, el comienzo de un juego cachondo. Lo que sigue es incierto. En algunos países han comenzado a lanzarse alertas a los padres de familia para que tengan cuidado con el hasta hace poco inofensivo ‘mensajeo’.

Una encuesta en los EE.UU. determinó que, aproximadamente, el 20% de los jóvenes había practicado este método de seducción.

En Facebook hay, por lo menos, tres grupos relacionados con el tema. En uno de ellos se advierte a los fans del ’sexting’ que no lo hagan en la escuela, y jamás con un menor de edad.

El grupo comenta una noticia del 13 de enero pasado en Fox News: tres chicas adolescentes que enviaron a tres muchachos sus fotos desnudas o semidesnudas por el celular están siendo acusadas de pornografía infantil. Ocurrió en Pensilvania, EE.UU. Las chicas tienen 14 y 15 años. Los chicos, 16 y 17 años. El caso reventó en la escuela cuando un maestro se percató de la imagen que el muchacho estaba manipulando.

Se tiene conocimiento incluso que las fotos son enviadas para hostigar a otros adolescentes o para llamar la atención. “Otras veces se les considera una forma de flirteo. De un modo u otro, la policía (de los EE.UU.) quiere terminar con esa práctica, aunque signifique imponer el sello de ‘infractor sexual’ al legajo confidencial de un menor de edad”.

En Newark, Ohio, una escolar de 15 años enfrentó cargos por enviar su propia foto insinuante a sus compañeros. Finalmente, la menor aceptó no salir de su casa –excepto a clases–, no usar teléfono celular ni conectarse a Internet sin supervisión durante varios meses.

Ya se han reportado casos en los que el seno de una menor pasa de celular en celular hasta llegar a las manos de mafias.

La Red Peruana contra la Pornografía Infantil hizo la advertencia hace algunos días. Las situaciones con adolescentes han generado alertas en todas partes. En Chile, la televisión acaba de emitir un reportaje sobre el tema. Y, en Venezuela, los diarios hablan con frecuencia del asunto.

En Puerto Rico, por ejemplo, la ciudadanía se indignó cuando se conoció que el chofer de una movilidad escolar había sido detenido por haber mandado, vía celular, la foto de su miembro a una joven de 15 años.

En España, un tipo de 64 años fue detenido por enviar, a través del móvil, mensajes sexuales y exhibicionistas a 15 menores. Aunque el mundo entero no lo comprenda, este sujeto –como tantos otros– experimenta goce sexual en el sencillo proceso de sacar su miembro, retratarlo y aplicar ’send’.

Pero, ¿qué pasa cuando estas presuntas relaciones amorosas terminan y los mensajes ya han sido enviados?, pueden desencadenar una tragedia.

Como lo ocurrido con Jessica Logan, unaa joven norteamericana que se suicidó después de que su novio repartiera entre sus amistades unas fotos en las que la joven salía desnuda.

Una chica guapa, popular y buena estudiante, un auténtico centro de envidias en su instituto. La joven de 18 años se tenía que enfrentar a las mofas de compañeros, amigos y de todo su pueblo en general, ya que las fotos corrieron como un reguero de pólvora.

Las fotos que envió a su pareja no tuvieron la intimidad que ella requería cuando cortaron la relación. Al poco tiempo, los amigos del chico vieron a Jessie en todo su esplendor. Días más tarde las amigas del grupo encontraron las mismas instantáneas en el ordenador de uno de ellos y se encargaron de propagarlas a diestra y siniestra.

El acoso fue tal que la joven acudió incluso a la televisión para denunciar su situación. De poco le sirvió, tan sólo dos meses después apareció colgada en el propio armario de su habitación.

La madre de Jessie sigue yendo por los programas de televisión para avisar a las chicas de que no manden fotos a sus novios. Cuenta la experiencia de su hija como un trago traumático que no se lo desea a nadie.

“Estaba acorralada fue demasiado duro para una mujer de 18 años. Espero que nadie más tenga que pasar por algo parecido” afirmó la madre de Jesee.

El ex-novio, persona que difundió las imágenes, no tiene ningún tipo de responsabilidad ya que ella era mayor de edad y en la justicia norteamericana no hay nada tipificado en este aspecto.

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