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Al parecer, hubo cuatro días de fiesta principales que fueron celebrados por los druidas, posiblemente a lo largo de todos los territorios celtas: Samhain, Oimelc, Beltane y Lughnasadh (en un conjunto de derivaciones modernas de base irlandesa). Había adicionalmente otros cuatro días de fiesta (o “grandes” días): Solsticio de Invierno, o “Mitad del Invierno”; Equinoccio de Primavera; Solsticio de Verano o “Mitad del Verano”, y Equinoccio de Otoño. Estos últimos se basan sobre culturas germánicas o indo-europeas y son también conmemorados en el calendario druida neopagano, junto con otros que se basan sobre festividades comunes.
La manera más común para establecer Samhain, Oimelc, Beltane y Lughnasa ha sido, durante siglos, la utilización de los días primero (o sus vísperas) de noviembre, febrero, mayo y agosto (respectivamente), siguiendo el calendario civil.
Dado que no se dispone de evidencia definitiva sobre cómo los druidas paleopaganos establecieron las fechas, los neopaganos modernos se inclinan por establecer las fechas de la manera que les resulte más conveniente.
A lo largo de los últimos cien años, se ha llamado “festivales del fuego”, a esos cuatro días festivos, debido a que para los antiguos celtas, como para todos los paleopaganos indo-europeos, el fuego era un símbolo físico de la divinidad, santidad, verdad y belleza; el fuego juega importantes roles en las costumbres tradicionales propias de estos festivales. Tanto en irlanda como en la india, entre los germanos y entre los hititas, los fuegos sagrados parecen haber sido encendidos por los paleopaganos indo-europeos en todas las ocasiones religiosas importantes. Para los días especiales, tanto entre los ortodoxos orientales como entre los católicos occidentales, no se tiene un ritual satisfactorio si no es con unas pocas de velas encendidas -aunque los fundamentalistas las consideran paganas también-.
Samhain o “Samhuinn”, se pronuncia “sou-” (fusionando ligeramente el sonido de ambas vocales) “-en” (con una “e” corta) – no “samjeim” – debido a que la combinación “mh” se pronuncia como una “u”, cuando se encuentra en la mitad de una palabra irlandesa (no me pregunte porqué, … es irlandés).
Se le conoce en irlandés moderno como Lá Samhna, en galés como Nos Galen-Gaeaf (es decir, la “Noche de la Calenda de Invierno”, y en el territorio de Manx como Laa Houney (Día de Celebración), Sauin o Souney. Samhain se considera frecuentemente como el principal de los festivales del fuego, debido a que (de acuerdo a la mayoría de las escuelas célticas) señalaba el Año Nuevo Celta. Samhain era, por lo menos, tan importante como Beltane y compartió muchas de sus características simbólicas.
Samhain fue el festival original sobre el cual el calendario cristiano occidental instaló su “Día de Todos los Santos” (los cristianos orientales continuan celebrando el día de Todos los Santos en primavera, tal como lo hacían los romanos cristianos originalmente). Dado que los celtas, como muchas culturas empezaban cada día con la puesta de sol de la noche anterior, Samhain llegó a referirse como la tarde (“evening”) de todos los santos (“All Hallows”), y al contraerse las palabras en el inglés terminó como “Hallow-e’en” o el moderno “Halloween.”
Tanto si era el Año Nuevo Celta, como si no lo era, Samhain era el comienzo del invierno o de la Mitad Oscura del año (las estaciones de Geimredh=invierno y Earrach=primavera), así como Beltane era el comienzo del verano o la Mitad Luminosa del año (las estaciones de Samradh=verano y Foghamhar=otoño).
El día anterior a Samhain es el último día del verano (o del año viejo) y el día posterior a Samhain es el primer día de invierno (o del año nuevo). Debido a su situación especial, de encontarse “entre” estaciones o años, Samhein era (y es) considerado un tiempo lleno de magia, durante el cual la muerte camina entre los vivos y los velos entre el pasado, presente y futuro pueden ser movidos, en la forma de profecía y adivinación.
Muchos de estos eventos se relacionaban con la victoria temporal de las fuerzas de la oscuridad sobre las de la luz, señalando el principio del la mitad oscura y fría del año, muchos eventos dramáticos o de naturaleza profética de la mitológia céltica ocurrieron en estos días.
Existe evidencia que indica que este festival duraba tres días. Philip Carr-Gomm, Jefe Electo de la Orden de los Bardos, Ovados y Druidas, refiriéndose a Druidas Paleopaganos y Mesopaganos de Inglaterra, ha dicho al respecto en sus Elementos de la Tradición Druida:
Samhuinn, desde el 31 de octubre hasta el 2 de noviembre, era un tiempo sin tiempo. La sociedad celta, como todas las sociedades primitivas, estaba altamente organizada y estructurada, y cada uno sabía su lugar. Pero, para que ese orden fuera psicológicamente cómodo, los celtas sabián que debía haber un lapso durante el cual el orden y la estructura fueran abolidos, y el caos pudiera reinar. Y Samhuinn era ese tiempo.
El tiempo era abolido durante los tres días de este festival y la gente hacía cosas inusuales, los hombres se vestían de mujeres y las mujeres de hombres. (eso es una semejanza notable con Beltane). Las puertas de las granjas eran destrancadas y dejadas abiertas, los caballos de las gentes eran llevados a diferentes campos, y los niños golpeban las puertas de los vecinos para pedir comida y golosinas, de manera semejante a lo que observamos actualmente, un tanto atenuado, en la costumbre de ”truco o dulce” de Halloween.
Pero, tras toda esa aparente locura, se encuentra un sentido más profundo. Los druidas sabían que estos tres días tenían una calidad especial para ellos. El velo entre este mundo y el Mundo de los Ancestros era quitado durante estas noches, y para aquellos que estaban preparados podía haber un paso seguro hacia el “otro lado”. Los ritos de los druidas, de esta manera, se dirigían a hacer contacto con los espíritus de los que ya no estaban, y que eran vistos como fuentes de guía e inspiración, no con temor.
Se juntaban los mundos de los seres fantasticos y mitológicos, los seres o espíritus de la naturaleza, las hadas, los duendes con los seres humanos. La luna oscura, el tiempo durante el cual no se ve la luna en el cielo, era la fase de la luna que regía este tiempo, debido a que representa un período en el cual nuestra vista mortal necesita ser oscurecida para poder ver en los otros mundos. La muerte es honrada y festejada, pero no por la muerte misma, sino por los espíritus vivientes de los seres amados y de los guardianes que conservan la raíz de la sabiduría de la tribu.
Con el advenimiento del cristianismo, el festival fue convertido en Halloween (31 de octubre), Todos los Santos o Día de Todos los Santos (1 de noviembre), y Día de Todos los Difuntos (2 de noviembre). En este punto podemos ver más claramente cómo la cristiandad construyó sobre bases paganas los fundamentos de estos hitos; no sólo en el propósito de la festividad, sino también en la inusual duración del festival mismo.
La Iglesia Cristiana no logró detener la celebración de esta festividad, de manera que optó por simplemente darle nuevos nombres a los días, cosa que también se hizo con otras festividades y costumbres paganas. Esto fue una forma de “imperialismo de calendario”, reenfocando los períodos paleopaganos sagrados, así como los lugares paleopaganos sagrados ya que la mayoría de las grandes catedrales de Europa se construyeron sobre o próximas a santuarios y parajes paleopaganos sagrados.
De manera que, cuando los fundamentalistas concurren hasta sus comités escolares e intentan que se suprima Halloween de las escuelas públicas debido a que es “una festividad pagana”, tienen toda la razón. Claro que el día de San Valentín/Lupercalia, la Fiesta de resurrección/Eostre, y la Navidad/Yule también tienen numerosos elementos paleopaganos asociados con las fechas y sus símbolos. Por lo tanto, si optamos por eliminar de las escuelas todas aquellas festividades que contienen elementos paganos, no quedaría mucho para que los niños se diviertan.
Si consideramos que el Día de Todos los Santos fue desplazado a fin de cubrir el día central de Samhain, el cual se asociaba originalmente con los dioses y divinidades de los celtas, y el Día de Todos los Difuntos fue puesto para cubrir el culto a los antepasados, entonces la moderna “Noche de Cabbage”, “Noche Infernal” correspondería a la celebración de los comúnmente traviesos Espíritus de la naturaleza. Por tanto, todo esto cubre las “Tres Raíces”: deidades, ancestros y espíritus de la naturaleza.
Kevin Danaher, en su notable libro “El Año en Irlanda”, hace una extensa exposición de las celebraciones irlandesas tradicionales de este festival. En una sección sobre las “Mascaradas de Hallow-E’”, dice:
Una imagen familiar en la ciudad de Dublin, el 31 de octubre y alrededor de esta fecha, es la de pequeños grupos de niños, vestidos grotescamente y con sus rostros enmascarados o pintados, abordando a transeuntes o golpeando las puertas de las casas, con la petición “ayúdenos para la fiesta de Hallow E. “¿Tiene manzanas o nueces?” ; esperando recibir pequeños obsequios. Esto es todo lo que ha sobrevivido de la costumbre folklórica, en las ciudades.
Unas pocas generaciones atrás, en áreas de Dublin y otras zonas de Irlanda, los grupos constaban de hombres jóvenes y niños mayores, los cuales comúnmente se desplazaban a través de considerables distancias en su búsqueda, consiguiendo consecuentemente una mayor recompensa. Los frutos de esa actividad eran distribuídos en una “fiesta de Hallow Een,” con música, baile, comida y cosas por el estilo, en alguna casa escogida para el efecto, y no sólo consumidos sobre la marcha como hacen los niños actualmente …
Como se mencionó antes, debido a que era una especie de festividad “entre los días”, se pensaba que los espíritus (amistosos o enemistosos), ancestros (duplicados), o mortales (¿duplicado?) pasaban más fácilmente desde ”Este Mundo hacia el Otro” y viceversa. Era también un tiempo perfecto para la adivinación y para “sacar la suerte”. Y mientras algunos monoteistas pueden considerar estas actividades como “satánicas”, la mayoría de las religiones de la historia humana las han considerado como perfectamente normales.
Antes y después de la llegada del cristianismo, era a principios de noviembre cuando la gente de Europa del norte y occidental concluía las últimas de sus cosechas, eliminaba su stock excedente ( en especial de animales, de esta manera, los sobrevivientes tendrían comida suficiente para atravesar el invierno) y organizaba grandes comidas. Invitaban a sus ancestros a disfrutarlas, decoraban las tumbas familiares, y contaban historias de fantasmas – todas las cuales pueden ser mencionadas por algunos monoteistas como espiritualmente erroneas, pero que difícilmente serían “satánicas” – y muchos politeistas modernos hacen lo mismo. ¿Y dónde queda en esto el “truco-o-dulce”?.
De acuerdo con el ensayo de Tad Tuleja, “Truco o Dulce: Pre-Textos y Contextos,” en la antología de Jack Santino, “Halloween y Otros Festivales de la Muerte y la Vida”, el moderno truco-o-dulce (originalmente los niños iban de puerta en puerta, pidiendo dulces) comenzó en tiempos relativamente recientes, como una combinación de influencias antiguas y modernas.
En varios momentos y lugares de la Edad Media, las costumbres de mendigos, fueron luego tomadas por niños, preguntando por “tartas de caridad” en el Día de Todos los Santos.
Para los dueños de casas medievales, por supuesto, ser considerados como avaros (especialmente frente a los ancestros y duendes visitantes en Halloween) podía ser de muy mala suerte, y violaría las antiguas leyes de la hospitalidad. Tal vez, hubo algunos ebrios que regresaron durante la noche a jugar bromas a quienes no les habían convidado adecuadamente; sin embargo, las referencias a estos actos son bastante modernas.
En la América del siglo XIX, los inmigrantes rurales procedentes de Irlanda y Escocia guardaban costumbres de Halloween específicas para cada género, de sus tierras de origen: las niñas permanecían en sus casas y hacían juegos de adivinación, mientras que los niños deambulaban fuera, dedicados a juegos casi igualmente ritualizados, en los cuales los mayores “clamaban” a los espíritus que se estuvieran lejos esa noche.
Tambien a mediados del siglo XIX, en New York, niños denominados “galopines” se vestían para la ocasión y pedían monedas a los adultos en el Día de Acción de Gracias.
Las cosas se pusieron ingratas con el aumento de la urbanización y de la pobreza de los años ‘30. Los adultos buscaron formas para controlar lo que antes fue inofensivo y que ahora se volvía caro y peligroso vandalismo de parte de los “niños”. Los pueblos y ciudades empezaron a organizar eventos “seguros” para Halloween y los dueños de casa empezaron a dar obsequios a los niños del vecindario, como una manera de sustraerlos de la anarquía previa. Los galopines desaparecieron o se sustrajeron a la fecha de Halloween. El término “truco-o-dulce”, finalmente apareción sólo alrededor de 1939.
Las travesuras se hicieron más desagradables en los ’80s, con extensión de la pobreza, y con la obsena ambición que había en medio de ella. Desafortunadamente, como nuestros criminalistas, militares e historiadores sabían, los animales más peligrosos de nuestro planeta son los adolescentes desempleados. Niños aburridos, en una cultura saturada de violencia van demasiado fácilmente desde inofensivas “decoraciones” en las paredes de las casas de vecinos, hechas con crema de afeitar y papel higiénico, a grave bandalismo y asaltos. Culpar a Halloween por tales delitos, es como culpar a las festividades por las muchas quemaduras que ocurren cada año por los fuegos artificiales que se usan en cada ocasión.
Hacia mediados del siglo XX, en Irlanda y Gran Bretaña, parece que sólo los niños más pequeños se vestían para la ocasión e iban a las casas de los vecinos, realizaban pequeñas actuaciones y pedían algún obsequio.
En gran medida, las vestimentas de los modernos solicitantes de truco o dulce, representan, como pudo ser en épocas anteriores, un esfuerzo por entretener, agradar y/o asustar a los vecinos, y por competir un poco con otros, en belleza, fealdad, humor, atemorización y destrezas de caracterización.
Nos preguntamos “si esta fiesta no es maligna, ¿por qué hay tantas imágenes satánicas asociadas con ella, tales como fantasmas, esqueletos, gatos negros, brujas feas, demonios, monstruos, y linternas de jack O?”. La respuesta, desde luego, es que la mayoría de estas imágenes no son satánicas, y algunas que son negativas, fueron añadidas por gente opuesta a la festividad.
Los fantasmas han tenido siempre perfecto sentido, ya que Samhain era el festival en el cual las puertas entre los mundos estaban abiertas de par en par y familiares y amigos ya muertos podían cruzar en esta dirección. Como ya se mencionó, la gente invitaba a sus antepasados a juntarse con ellos en la celebración. Los únicos que estaban temerosos eran quienes habían actuado mal con alguien ya muerto y que temían recibir un trato similar.
El cuento comúnmente repetido de que los muertos deambulaban por la tierra después de morir, hasta el siguiente Samhain, cuando podrían pasar al más allá, no tiene sentido en el marco de las creencias cristianas medievales ni de las paleopaganas célticas, de manera que es probablemente muy moderno. Es posible que algunos espíritus “apegados a la tierra” que necesitasen ayuda para pasar, la pudieron haber recibido durante este período, pero eso no habría sido necesario para la mayoría de los muertos.
Samhain era el tiempo en el cual el ganado era depurado. Es decir, que los granjeros y vaqueros mataban los animales viejos, débiles o enfermos, así como los que pensaban que no pasarían el invierno con la comida disponible del año o a los criminales. De manera que los esqueletos y calaveras se unieron a los fantasmas como símbolos de la festividad. Una vez más, nada hay de satánico aquí. Antes de estos últimos siglos en Occidente, la gente vivía con la muerte como una parte común de sus vidas, especialmente por el hecho de que la mayoría de ellos vivían en granjas.
Incluso, en México, donde la festividad es conocida como Día de los Muertos ó De los Santos Difuntos, se hacen esqueletos y calaveras de juguete e incluso de dulce y son disfrutados por millones, muchos de los cuales son devotos católicos romanos.
Los cristianos medievales temían a los gatos, por razones no del todo claras, y especialmente a los gatos negros, quiza por que adquirían cierta “invisibilidad” hacia la noche. Lo irónico es que temieran tanto a los gatos, al grado de matarlos por cientos, dejando sus graneros abiertos a ratas y ratones, lo que sin duda provocaba la pérdidad de grandes cantidades de alimentos, y dejaron a Europa abierta a la Peste Negra, la cual era llevada por las pulgas que portaban esas ratas y ratones.
Desgraciadamente las millones de muertes humanas causadas por la Peste Negra fueron atribuídas a la acción de las brujas góticas, concepto creado por la Iglesia, y las mujeres consideradas como brujas las mataban. Los gatos, como animales “malignos” han llegado a ser asociados con las brujas “malvadas”.
Las brujas como figuras de pura maldad, fueron creadas por la Iglesia medieval. Las brujas paleopaganas eran usualmente yerberas locales, parteras, curanderas y adivinas, las cuales podían, a veces, ser sospechosas de alguna magia maligna o de “brujería”. En el caso de las adivinas, es posible que fueran consultadas por la mejor noche para la adivinación del año; sin embargo no se sabe de asociación formal entre Samhain y brujas, sino hasta fines de la Edad Media.
Como la Iglesia intentó fuertemente hacer que la gente abandonase sus costumbres paleopaganas, y las sustituyese por nuevas costumbres cristianas, Samhain se convirtió en el blanco principal. La Iglesia comenzó por decir que los demonios se encontraban conectados con la muerte, y que el floklore de duendes y hadas, eran referencias a monstruos que podían matar a cualquier descuidado.
Cuando se inventó la brujería gótica, la “bruja adoradora del demonio” simplemente se convirtió en el monstruo más nuevo que añadir a los anteriores. La piel verde fue un toque del siglo XX, que se le debe a la película El Mago de Oz.
Halloween llegó a ser una festividad en los tiempos modernos, en la cual la mitad de la diversión era bromear con el temor. La ficción moderna añadió nuevos monstruos a la combinación americana, incluyendo vampiros (que fueron previamente conocidos principalmente en Europa Oriental), hombre lobo, momias (después del inicio de la egiptología moderna), y varios asesinos psicopáticos y profanadores de tumbas. Estas imágenes no necesitan ser perpetuadas, pero los adolescentes por cierto las disfrutan.
Con la llegada de los Irlandeses alrededor de 1840 anadieron la “Jack-o-lantern” (la calabaza hueca con una vela adentro), ya que tenían una leyenda de un Jack (Juan) a quien le prohibieron la entrada al Cielo y también al Infierno (nadie lo aguantaba) y se paseaba con una linterna, que era un repollo hueco con un carbón ardiente adentro (¡Que le había dado el mismísimo Diablo!), buscando la manera de ingresar a alguno de los dos lugares. Las linternas de Jack O, se hicieron populares en la decoración de las casas de USA después de que los inmigrantes irlandeses descubrieran que era mucho más fácil hacer excavaciones en calabazas que en repollos ó nabos, adquiriendo toque artístico al cabo de una década aproximadamente. Por cierto, le añadieron un toque sobrenatural, especialmente cuando la cara aparece entre las tinieblas.
Por los tiempos de la Edad Media, algunos bandoleros se aprovecharon de estas creencias y, después de cometer sus fechorías, iban con el chisme de que los espíritus eran los culpables (quienes, por supuesto, nunca estaban presentes para desmentirlos). Estos bandidos se disfrazaban para parecer diablos y espantos y hacer más creible su cuento, ¡De aquí la costumbre de los disfraces!
Algunos años después esta festividad llega a los Estados Unidos, traída por los pioneros, y es aceptada como una tradición, integrando todos los detalles antes mencionados. Era una fiesta católica de pequeños grupos de fieles, que se popularizó enormemente. La fiesta sin embargo no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados.
Así, en Estados Unidos, Halloween, evoluciona y se desentiende de la tradición cristiana. Halloween se convierte en una noche con aura de débil misterio, brujas, fantasmas, duendes, espíritus, pero sin que se pierda el ánimo festivo y el buen humor. Una noche de dulces, bromas, disfraces y películas de terror, perdidos ya los miedos atávicos de los viejos ancestros irlandeses.
vía: www.neopagan.net
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