DUERME pues, y mi ojo seguirá abierto.
La lluvia llenó el cántaro, nosotros lo vaciamos.
La noche engendrará un corazón, el corazón un tallito-
Pero es demasiado tarde para segar, segadora.
¡Son tan blancos de nieve tus cabellos, viento de la noche!
¡Blanco lo que queda, y blanco lo que pierdo!
Ella cuenta las horas y yo cuento los años.
Bebimos lluvia. Lluvia bebimos.
Paul Celan
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