Caos vial, palmeo el volante, recuerdo de improviso un aforismo de Gottfrien Benn, “Dios es forma”; pensará en ello el conductor de al lado mientras amasa un moco. ¿Cuántos rituales? ¿Cuántos movimientos imperceptibles dejamos en el tránsito? La manera de abordar el automóvil dice mucho de uno, yo paso las de Caín para abrocharme el cinturón de seguridad, todavía no entiendo porque no lo hago antes de arrancar el auto, pero he visto ceremonias más peligrosas que las de forcejear con nuestra pequeña y negra banda presidencial.
Se pone la luz verde, mi vecino el de la forma de dios, contesta una llamada, con el teléfono en una mano y con un moco en la otra no puede avanzar ¿qué arrojará primero? Allá va a dar el moco cochinilla, perfectamente estilizado por dedos manicure. De seguro –pienso-, al llegar lo primero que hará es estrecharle la mano a su jefe, sonreírle a su secretaria, pedir café y sentado en esa silla giratoria como el mundo, recordará un pendiente. De nuevo esa mano estilizada hurgará, y al palpar luchara por desprender ese pequeño metal de su mina y dirá con voz firme: “La epopeya es embrollo. ¡Clarísimo!”; pero no, esa idea también es de Gottfried Benn.
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Publicado en la(s) seccion(es): Día Neurótico
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